“Cada uno tiene una
vida e historia que al final se conjuga con otra más y sin darte cuenta estas
ahí donde algo importante sucedió y ahora tú vas a hacer algo mejor”
Es importante saber a qué
contexto social llegamos, tener en cuenta las características de cada alumno
sin dejar de lado sus ideales porque de ahí partimos para orientarlos y consolidar un objetivo real
individual y de grupo.
Cuando nos enfrentamos a diversos
desafíos de conductas con los alumnos, creemos que el castigo es el mejor
reforzamiento para evitar malas conductas, sin embargo nos damos cuenta que la
comunicación es la base que regula las actitudes de los alumnos. Considerando
su ambiente y acercándonos a ellos de manera que compartan sus experiencias y
expresen sus necesidades.
Recordemos que las relaciones más igualitarias
y equilibradas facilitan el aprendizaje de un gran número de habilidades y
propician el desarrollo de la sensibilidad
interpersonal dentro y fuera del aula.
Plasmar lo que te interesa y
en lo que eres bueno te hace mejor persona, pero solo si lo compartes y logras
dejar una chispa en alguien más, que a lo largo de su vida practique con tu
ejemplo y de esa manera trascienda una mejor conducta.
Un grupo social te brinda la
oportunidad de tomar varios papeles, descubrir tu identidad y tener
retroalimentación con las vivencias. Dicha
convivencia propia las relaciones afectivas lo que nos da bienestar, autoestima
y confianza en nosotros mismos logrando ser únicos.
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